El I-Ching

 

Este es un antiguo oráculo chino, basado en un libro que tiene como función resolver las preguntas formuladas. La mayoría de los oráculos basados en libros, utilizan una técnica muy sencilla de consulta que consiste en abrir el libro al azar y situar el dedo en la página que está abierta, a partir de allí se toma literalmente la frase en la que ha pasado el dedo, como respuesta a la pregunta realizada.

El I-Ching difiere de estos oráculos porque no es capaz de dar respuestas específicas, sino que ofrece un análisis detallado de todos los hechos sobre los cuales se ha preguntado. Las respuestas ofrecidas por este oráculo van a depender en gran medida de la situación en el momento de plantearlas.

Por otra parte, el I-Ching ha sido más que un simple oráculo, se podría decir que ha sido la expresión adivinatoria de un método filosófico. Guarda una gran relación con el budismo chino y con las dos religiones chinas, como el taoísmo o el confucianismo.

En el I Ching se describe a un universo en el cual la energía creadora se origina en el cielo, mientras que la tierra se convierte en receptora y fecundadora de esa energía.

Se puede decir que el I-Ching está basado en la polaridad que se presenta en las grandes religiones orientales, en el Yang, que representa el principio dinámico y positivo, y el Yin que representa el principio negativo. Considerando además, que estos dos opuestos se complementan de tal modo que ambos son la manifestación del eterno e infinito Tai Chi.

En el I Ching se representa el Yin con la interacción de líneas interrumpidas, y el Yan con una línea continua. Las combinaciones de están líneas conforman ocho figuras de tres líneas que se denominan trigramas. Como cada trigrama se puede colocar sobre otra, para simbolizar el cielo sobre la tierra, se forma así una figura de seis líneas, llamadas hexagramas, que dan lugar a una combinación de 64 hexagramas, formando así el juego completo del I Ching.

Se cree que estas 64 combinaciones dan lugar al número total de situaciones que suceden de un modo natural en la cambiante existencia.

Cada hexagrama tiene una lectura distinta al igual que cada línea individual de la situación acerca de la cual se está queriendo averiguar.

Para interpretar el I Ching se necesita una muy buena dosis de intuición, ya que contiene un lenguaje particular, que se basa en el folklore tradicional chino.

Cada vez que se consulte este oráculo, se deberá tomar nota del consejo para lograr interpretarlo en relación al tema que se ha consultado. Es importante ser lo más preciso posible en cada una de las preguntas, porque cuanto más difusa sea la pregunta más lo será la respuesta.

Todo lo anotado servirá para que una vez resulta la cuestión se pueda volver a ellas para reevaluarlas, con la finalidad de familiarizarse con el oráculo y así seguir aprendiendo.

Muchos de los que han estudiado el I Ching, le atribuyen un gran valor a este libro, mientras que otros lo consideran un simple libro de adivinaciones.

Pero, cada uno puede creer en su valor absoluto, creyendo que tiene el poder de traer, el mecanismo que nos permite visualizar el problema, desde lo más profundo del inconciente a la superficie, para así conocerlos en sus dimensiones reales y encontrar los medios para resolverlo. O bien, se lo puede considerar no solo como un oráculo, sino como un libro de gran sabiduría y cultura que se ha plasmado a través de cuarenta siglos.

Via Tarotalia

 

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